
A veces leo historias de personas que se dedican a lo que realmente
quieren y que lograron cumplir sus sueños, ya sean músicos, viajeros, emprendedores,
escritores. Muy honestamente me pregunto ¿Qué hicieron ellos(as) diferente que
no hicimos los demás?
Analizando mi caso, recuerdo que de niño y adolescente
soñaba con dedicarme a la música, concretamente no recuerdo si quería ser
cantante, guitarrista o compositor, pero estaba seguro que me dedicaría a algo
relacionado con la música. También recuerdo me gustaba escribir, por eso he
empezado este blog porque me gusta hacerlo y creo que aquello que es escrito debe ser leído por
alguien más.
En la actualidad me dedico a la docencia musical, una muy
noble labor, que con el tiempo he aprendido a amar y valorar. A pesar de que es
un empleo no muy bien pagado, tiene buenas temporadas vacacionales, pero no
deja de ser desgastante y frustrante más aún en el área de las artes.
El punto es que pienso un poco en el niño Allan, que tal vez
si viniera del pasado, se defraudaría un poco con lo que soy ahora. Al final de
cuentas trabajo para una empresa y cumplo los sueños de alguien más, no los míos.
Tengo la teoría de que nos han hecho creer que necesitamos
la seguridad de un ingreso fijo semanal o quincenal y vivimos encadenados a
deudas eternas para obtener nuestro poco patrimonio. Nos han creado la
necesidad de necesitar.
En ocasiones me abrumo con tener un ciclo de vida así:
Nacer, crecer, estudiar, casarte, tener hijos, pagar sus estudios, tus hijos se
casan, sigues trabajando, te jubilas, te deprimes, eres abuelo, mueres. TODOS
DESTINADOS A ÉSTE CICLO COMÚN.
El año pasado viaje a Alicante, España y conocí un negocio
de horchata. Tal vez aquí en México ese
negocio no funcionaría, pero lo cierto es que allá tienes que hacer fila para probar esa
deliciosa horchata. Dicha horchata no está elaborada de arroz como acá, pero aún
recuerdo su particular sabor. Lo que llamó mi atención fue la historia de las
dueñas del negocio. Trabajan la temporada alta en el negocio. Pasando dicha temporada,
con lo recabado, viajan a alguna parte del mundo. Al finalizar el viaje
regresan a casa a continuar con el negocio en una nueva temporada.
Te preguntarás ¿Y sus estudios? ¿Su estabilidad laboral? ¿Su
jubilación? Lo cierto es que les ha funcionado por años, pero estamos tan
programados al estilo único de vida que nos es imposible concebir otra forma de
vivir.
Como esta historia tú debes conocer a alguien que se dedica
a lo que realmente quiere. En el fondo sentimos un poco de envidia, porque
sabemos que ese alguien que conocemos, es alguien que realmente persiguió sus sueños. Inconscientemente
queremos minimizar sus logros haciendo expresiones como: “viven al día” o “tienen un seguro incierto”. Aquí lo irónico
es que por más que uno trabaje, ahorre, prevea y demás, el futuro es incierto
para todos y más ¡viviendo en México!
Te comparto todo esto, porque en este momento de mi vida he
querido retomar dos que tres sueños abandonados y siendo honesto me emociona
bastante. Aunque es dejar lo seguro por lo incierto, no deja ser excitante la
idea.
Estoy seguro que alguno que otro que lea estas líneas, me podrá asegurar que es feliz con seguir el ciclo común que nos propone la sociedad, y lo creo. Pero parte de escribir esto, es hacer conexión con aquellas personas que como yo nos sentimos tan ajenos a dicha propuesta, tal vez es consecuencia de estar loco, pero, por lo menos para mí, la locura es sinónimo de felicidad, de mi felicidad.
Me gustaría que compartieras este escrito y comentaras esos
sueños que tenías de niño. ¿Cuánto te pagaron por olvidar esos sueños? ¿Vale la
pena tu tiempo, cansancio, entregar tu vida a una empresa? ¿Cuándo fue el día
que vendiste tus sueños? Pero más que contestar lo anterior espero encontrarme
con alguien que si logró cumplir sus sueños.
